Una tarea fundamental para numerosas empresas es administrar su limitada capacidad de generar o mantener circulante suficiente para realizar las operaciones del día a día. Para prevenir situaciones dificultosas es imprescindible realizar una gestión de la tesorería efectiva. Una información suficiente y fiable y con antelación suficiente son dos aspectos esenciales en la gestión de la tesorería. Para evitar situaciones críticas en la empresa. Devolución de pagos a proveedores o la pérdida de confianza de nuestros bancos. Lo que puede afectar gravemente a nuestra financiación en un futuro.
Los puntos esenciales para una correcta gestión de tesorería son:
1.Conocer el cuánto y el cuándo de los flujos de caja. El tesorero debe saber en todo momento el saldo de caja y de todas sus cuentas bancarias, así como los importes y fechas de todos sus pagos y cobros.
2.Tener unas políticas de cobros y pagos y de financiación adecuadas. Es necesario conocer todos los instrumentos de cobro y pago disponibles y cuáles se adaptan mejor a cada situación, proveedor o cliente. Y lo mismo sucede con las fuentes de financiación a las que podamos recurrir, si las conocemos y sabemos su mecánica, mejor podremos adaptarlas a nuestras necesidades.
3.Negociar eficazmente con las entidades financieras. Muchas empresas se creen que lo que nos ofrecen los bancos es inamovible, y nada más lejos de la realidad. Podemos negociar con los bancos prácticamente cualquier aspecto de las operaciones bancarias: comisiones, intereses, plazos, etc. De esta forma, podemos ahorrar en costes y obtener mayores réditos financieros.
Por lo tanto, el tesorero de la empresa debe estar permanentemente atento a la liquidez de la empresa, a los flujos de entrada y salida de dinero para poder realizar una administración efectiva del circulante que permita obtener los flujos monetarios necesarios para el correcto funcionamiento de la empresa.
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